jueves, noviembre 30, 2006
Por que una imagen vale más que mil palabras
sábado, noviembre 25, 2006
El Beso
viernes, noviembre 24, 2006
Gracias
Basada en la novela homónima de Lorenzo Silva, La flaqueza del bolchevique es un duro retrato de todos aquellos que cambiaron sus sueños de juventud por un bienestar superfluo e inútil. Pablo (Luis Tosar), el protagonista del primer largometraje de ficción de Manuel Martín Cuenca, es un ejecutivo treintañero, amargado e impasible, que parece recuperar un poco el entusiasmo al enamorarse de María (María Valverde), una adolescente inteligente y sensual. Ambos, dos incomprendidos en sus respectivos mundos, intentarán que esta relación platónica ilumine un poco sus grises vidas.
Martín Cuenca y su co-guionista Lorenzo Silva hacen recaer casi todo el peso de la trama en Pablo, un muerto viviente con un pasado progresista y un presente triste y gris. El personaje es todo un caramelo para Luis Tosar, un actor que vuelve a demostrar que es uno de los grandes del cine español. Su composición comedida, aunque muy elaborada, consigue reflejar la amargura y la rabia de ese ejecutivo cínico y meditabundo.
Igualmente interesante, aunque con menor peso en la película, es el personaje de María, una adolescente inteligente que parece tan sola como el propio Pablo. La interpretación naturalista y sutil de la debutante María Valverde consigue que entendamos la fascinación y la atracción que siente el protagonista por esta niña-mujer.
De la relación que se establece entre María y Pablo nacen los momentos más impresionantes de la película. La química entre Luis Tosar y María Valverde consigue que el filme alcance momentos de una intimidad asombrosa.
Por el contrario, las subtramas del filme, que tratan de describirnos el entorno laboral de los jóvenes yuppies y los frecuentes acosos que sufre la hermana de María por parte de Pablo, merman en parte el interés del filme. El director y los guionistas no han sabido dotar a estas líneas de argumento de la pasión y la fuerza de la historia de amor entre María y Pablo. Esta es la razón principal por la que nos encontramos ante un filme algo cojo, donde se alternan momentos raramente intensos con otros algo anodinos.
Pese a estas imperfecciones, La flaqueza del bolchevique es una película valiente e interesante que nos permite reflexionar sobre una sociedad que tiende a sepultar los sueños y las ilusiones de sus miembros.
Martín Cuenca y su co-guionista Lorenzo Silva hacen recaer casi todo el peso de la trama en Pablo, un muerto viviente con un pasado progresista y un presente triste y gris. El personaje es todo un caramelo para Luis Tosar, un actor que vuelve a demostrar que es uno de los grandes del cine español. Su composición comedida, aunque muy elaborada, consigue reflejar la amargura y la rabia de ese ejecutivo cínico y meditabundo.
Igualmente interesante, aunque con menor peso en la película, es el personaje de María, una adolescente inteligente que parece tan sola como el propio Pablo. La interpretación naturalista y sutil de la debutante María Valverde consigue que entendamos la fascinación y la atracción que siente el protagonista por esta niña-mujer.
De la relación que se establece entre María y Pablo nacen los momentos más impresionantes de la película. La química entre Luis Tosar y María Valverde consigue que el filme alcance momentos de una intimidad asombrosa.
Por el contrario, las subtramas del filme, que tratan de describirnos el entorno laboral de los jóvenes yuppies y los frecuentes acosos que sufre la hermana de María por parte de Pablo, merman en parte el interés del filme. El director y los guionistas no han sabido dotar a estas líneas de argumento de la pasión y la fuerza de la historia de amor entre María y Pablo. Esta es la razón principal por la que nos encontramos ante un filme algo cojo, donde se alternan momentos raramente intensos con otros algo anodinos.
Pese a estas imperfecciones, La flaqueza del bolchevique es una película valiente e interesante que nos permite reflexionar sobre una sociedad que tiende a sepultar los sueños y las ilusiones de sus miembros.


